Dublín, con más de un millón de habitantes y más de de 1.000 años de historia, es la capital de la República de Irlanda. Si la comparamos con otras capitales europeas, es relativamente pequeña, pero compacta, y posee un espléndido patrimonio arquitectónico, un trazado urbanístico espacioso y, sobre todo, unos enormes espacios verdes, unos lagos y playas que la hacen una de las ciudades más bellas de Europa. La ciudad apenas ha cambiado desde hace un siglo y ésta es, sin duda, una nota a añadir a su encanto. La altura de las casas suele ser baja y de tipo horizontal. Y, además de sus numerosos, parques y jardines botánicos (muy especialmente el Phoenix Park) e iglesias (la catedral de St. Patrick...), cabe destacar una envidiable tradición literaria, artística, lúdica y científica que ha dado como resultado una ciudad repleta de bibliotecas (la Librería Nacional...), galerías de arte (la Hugh Lane...), museos (el Museo Nacional...), salas de música, teatros (el Olympia), librerías, pubs, cafeterías, etc.